(1863-1923). Una de las más brillantes figuras de la intelectualidad y política Argentina, doctorado en jurisprudencia en la Universidad de Córdoba, se dedicó al periodismo al mismo tiempo que dictaba cátedras. Integró la Cámara de Diputados de la Nación sin tener aún la edad requerida por la Constitución. En 1887 elaboró el proyecto de Constitución para su provincia natal de La Rioja, la que dos años más tarde lo eligió su gobernador.
De regreso a la Capital Federal ingresa a la redacción del diario La Prensa, a la que perteneció durante un decenio. Fue vocal del Consejo Nacional de Educación, profesor de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Buenos Aires, redactor del proyecto del Código de Minería, Ministro del Interior, de Relaciones Exteriores y en varias oportunidades de Justicia e Instrucción Pública. A su iniciativa se creó la Academia Nacional de Bellas Artes, así como la Universidad Nacional de La Plata, la que organizó con la colaboración de su gran amigo el doctor Agustín E. Alvarez. ocupando la rectoría y vicerrectoría, respectivamente. En 1910 tomó parte preponderante para la creación del famoso internado “ULPI”, anexo a dicha universidad.
En 1914 participó de la fundación del Partido Demócrata Progresista, cuya declaración de principios redactó. Senador nacional, miembro de la Academia Argentina de Letras, ministro de la Corte Internacional de La Haya. Hombre de exquisita cultura, fue el autor de una copiosa producción. Obras suyas como La tradición nacional. Manual de la Constitución Argentina, Mis montañas, así como los demás trabajos suyos de carácter jurídico, educativo, literario, etc. constituyen otras tantas piedras miliares en la evolución del pensamiento argentino. Si como educador es el continuador de la obra de Sarmiento, como sociólogo es uno de los primeros, recordándose particularmente su proyecto de legislación del trabajo presentado al Congreso de la Nación.
Por ser hijo de masón fue iniciado siendo aún menor de edad, en la Logia Piedad y Unión N° 34 de la ciudad de Córdoba el 17/8/1881. Su diploma de masón lleva estampada la firma de Sarmiento como Gran Maestro de la Orden. Fue V. Maestro de la referida Logia en el período 1885-86. Reelecto para un nuevo período, tuvo que resignar su cargo para cumplir su mandato legislativo, obteniendo su Carta de Retiro de la Logia el 16/6/1886. Mientras fue V. Maestro dictó brillantes conferencias y compuso varias poesías de contenido masónico y liberal. Entre estas últimas recuérdense particularmente la titulada “Canto al trabajo” y “Canto a la libertad de conciencia”. A su llegada a Buenos Aires se incorporó a la Logia Libertad N° 48. de la que fue V. Maestro. En 1896 fue electo Pro Gran Maestre, cargo que resignó para ocupar el más modesto de Gran Secretario. Durante varios lustros integró la Comisión de la Masonería encargada de estudiar los problemas atinentes a la educación. El 24/10/1922 el doctor Joaquín V. González pasó a integrar la Logia Benardino Rivadavia Nº174. A partir del 24/11/ 1898 fue miembro activo y desde el 30/10/1928 honorario del Supremo Consejo grado 33° para la República Argentina, el que le encomendó su representación en los actos del Centenario de Sarmiento.
La última aparición pública del doctor González fue el 25/1/1923, en un acto que la Masonería organizó en su honor y en el que se descubrió su retrato al óleo. En esa oportunidad el doctor González pronunció una memorable conferencia titulada “Orientación moderna de la Masonería”. El doctor González presidió asimismo la C. D. de la Biblioteca Masónica, denominada actualmente “Joaquín V. González”. La ceremonia de la imposición de su nombre tuvo lugar el 30/5/1926 con asistencia de autoridades nacionales y de la Masonería y descendientes del procer. Hicieron uso de la palabra el presidente de la C. D. de la Biblioteca, ingeniero J. M. Madariaga, el vicepresidente, profesor Sebastián Duran Gauna, y el presidente de la Comisión Protectora de Bibliotecas Populares, Carlos Vega Belgrano.