José Hernández

(1834-1886). El celebrado autor del poema Martín Fierro. Sobrino de Juan M. de Pueyrredón. Desde niño se ocupó de faenas de campo y allá aprendió a conocer a los gauchos y a amarlos. Sirvió en el ejército alcanzando el grado de capitán. Dedicado al periodismo, al producirse el conflicto entre la Confederación y el estado de Buenos Aires, él defiende la unidad del país. Trasladándose a Paraná se desempeña como tenedor de libros, procurador: dirigió El Argentino (1863), colabora en diversos periódicos y actúa como taquígrafo del Congreso de la Confederación, siendo el primero de su índole en el país, y desempeñó iguales tareas cuando la Convención reformadora de la Constitución Nacional reunida en 1860 en Santa Fe. Más tarde pasa a Corrientes, donde fue ministro de Gobierno. De regreso a Buenos Aires, tras un viaje a Brasil, es electo senador provincial durante tres períodos. Integró asimismo el Consejo Nacional de Educación, los directorios del Banco Hipotecario Nacional y del Monte de la Piedad y fue convencional. Es el que sugirió el nombre La Plata para la capital bonaerense.Pero su mayor renombre lo debe a su obra poética de estilo gauchesco y particularmente al poema Martín Fierro, sin olvidar por eso que ha compuesto muchas otras poesías, las que empero empalidecen ante la grandiosidad de su famoso canto.

Iniciado en la Logia Asilo del Litoral N° 18 el 3/3/1865, fue electo secretario el año siguiente. Al reorganizarse, a mediados de 1867. la Logia Constante Unión N° 23 de la ciudad de Corrientes. José Hernández participa de los trabajos y es electo Orador de la misma por varios períodos y V. Maestro en 1868- 69. El 30/12/1879 se incorpora a la Logia Obediencia a la Ley N° 13 de la ciudad de Buenos Aires, en la que militó hasta su deceso, siendo proclamado pocos meses antes Miembro Libre de la Orden por haber cumplido un cuarto de siglo de militancia masónica. En el escocismo poseía el grado 32°. En la Gran Logia de la Argentina fue Primer Gran Vigilante en el período 1880-1881.

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Santiago Derqui

(1809-1867). Doctorado en jurisprudencia en la Universidad de Córdoba, a los 21 años fue designado profesor de filosofía y vicerrector de dicha alta casa de estudios. En 1834, junto con el doctor José Roque Funes, fue excomulgado por su actuación como camarista, al dar razón al cura Agustín Tissera, en el pleito que éste sostenía con monseñor Benito Lascano.

Como legislador provincial, defendió la vida del general Paz. A partir de 1840 es desterrado por sus principios antirrosistas emigrando al Uruguay. Colaboró con los gobernadores Ferré y Leiva de Comentes. Durante el gobierno de Paz en Entre Ríos, Derqui fue su ministro. Después de Caseros fue uno de los constituyentes de 1853. Constituido el Congreso de la Confederación, fue electo miembro del mismo y presidió sus deliberaciones. Ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública y más tarde del Interior de Urquiza. el 5/3/1860 asumió la Presidencia de la Nación a la que renunció un año y medio después en aras de la definitiva pacificación y consolidación nacional.

Iniciado en la Logia San Juan de la Fe de Paraná, se afilió más tarde a la Logia Constante Unión de la ciudad de Corrientes y también militó masónicamente en el Uruguay y Brasil. V. Maestro Honorario de la Logia Asilo del Litoral de Paraná y miembro activo de la Logia Unión del Plata N° 1 de Buenos Aires. El Supremo Consejo grado 33° de la República Argentina lo consagró en el referido grado el sábado 21/7/1860. Al ocurrir su deceso en la ciudad de Corrientes el 5/9/1867, sus restos permanecieron varios días insepultos “por masón” y por haber sido excomulgado en 1834 por monseñor Benito Lascano en Córdoba. Finalmente, el obispo de Corrientes levantó las prohibiciones y fue depositado el cadáver en la iglesia de Santa Cruz de los Milagros. Su viuda, doña Modesta Cossio de Derqui, por intermedio de José Hernández, el autor de Martín Fierro, hizo llegar a las autoridades de la Masonería Argentina los documentos masónicos de su ilustre esposo, así como otros documentos confidenciales de su actuación pública.

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Joaquín V. González

(1863-1923). Una de las más brillantes figuras de la intelectualidad y política Argentina, doctorado en jurisprudencia en la Universidad de Córdo­ba, se dedicó al periodismo al mismo tiempo que dictaba cátedras. Integró la Cámara de Diputa­dos de la Nación sin tener aún la edad requeri­da por la Constitución. En 1887 elaboró el pro­yecto de Constitución para su provincia natal de La Rioja, la que dos años más tarde lo eligió su gobernador.

De regreso a la Capital Federal ingresa a la redacción del diario La Prensa, a la que perteneció durante un decenio. Fue vocal del Consejo Nacional de Educación, profesor de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Buenos Aires, re­dactor del proyecto del Código de Minería, Mi­nistro del Interior, de Relaciones Exteriores y en varias oportunidades de Justicia e Instrucción Pública. A su iniciativa se creó la Academia Nacional de Bellas Artes, así como la Universi­dad Nacional de La Plata, la que organizó con la colaboración de su gran amigo el doctor Agustín E. Alvarez. ocupando la rectoría y vicerrectoría, respectivamente. En 1910 tomó parte preponderante para la creación del famo­so internado “ULPI”, anexo a dicha universi­dad.

En 1914 participó de la fundación del Par­tido Demócrata Progresista, cuya declaración de principios redactó. Senador nacional, miembro de la Academia Argentina de Letras, ministro de la Corte Internacional de La Haya. Hombre de exquisita cultura, fue el autor de una copiosa pro­ducción. Obras suyas como La tradición nacio­nal. Manual de la Constitución Argentina, Mis montañas, así como los demás trabajos suyos de carácter jurídico, educativo, literario, etc. constituyen otras tantas piedras miliares en la evolución del pensamiento argentino. Si como educador es el continuador de la obra de Sar­miento, como sociólogo es uno de los prime­ros, recordándose particularmente su proyecto de legislación del trabajo presentado al Congre­so de la Nación.

Por ser hijo de masón fue ini­ciado siendo aún menor de edad, en la Logia Piedad y Unión N° 34 de la ciudad de Córdoba el 17/8/1881. Su diploma de masón lleva estam­pada la firma de Sarmiento como Gran Maestro de la Orden. Fue V. Maestro de la referida Logia en el período 1885-86. Reelecto para un nuevo período, tuvo que resignar su cargo para cum­plir su mandato legislativo, obteniendo su Carta de Retiro de la Logia el 16/6/1886. Mientras fue V. Maestro dictó brillantes conferencias y com­puso varias poesías de contenido masónico y li­beral. Entre estas últimas recuérdense particu­larmente la titulada “Canto al trabajo” y “Canto a la libertad de conciencia”. A su llegada a Bue­nos Aires se incorporó a la Logia Libertad N° 48. de la que fue V. Maestro. En 1896 fue electo Pro Gran Maestre, cargo que resignó para ocu­par el más modesto de Gran Secretario. Durante varios lustros integró la Comisión de la Maso­nería encargada de estudiar los problemas atinentes a la educación. El 24/10/1922 el doc­tor Joaquín V. González pasó a integrar la Logia Benardino Rivadavia Nº174. A partir del 24/11/ 1898 fue miembro activo y desde el 30/10/1928 honorario del Supremo Consejo grado 33° para la República Argentina, el que le encomendó su representación en los actos del Centenario de Sarmiento.

La última aparición pública del doc­tor González fue el 25/1/1923, en un acto que la Masonería organizó en su honor y en el que se descubrió su retrato al óleo. En esa oportuni­dad el doctor González pronunció una memora­ble conferencia titulada “Orientación moderna de la Masonería”. El doctor González presidió asimismo la C. D. de la Biblioteca Masónica, denominada actualmente “Joaquín V. González”. La ceremonia de la imposición de su nombre tuvo lugar el 30/5/1926 con asistencia de auto­ridades nacionales y de la Masonería y descen­dientes del procer. Hicieron uso de la palabra el presidente de la C. D. de la Biblioteca, ingenie­ro J. M. Madariaga, el vicepresidente, profesor Sebastián Duran Gauna, y el presidente de la Comisión Protectora de Bibliotecas Populares, Carlos Vega Belgrano.

 

 

 

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Vicente López y Planes

(1784-1856). Inmortal autor del Himno Nacional Argentino. Doctorado en leyes en la histórica Universidad de Chuquisaca (Bolivia), durante las Invasiones Inglesas se dio a conocer con su poema “El triunfo argentino”.

Sostenedor de la Revolución de Mayo, al año siguiente fue secretario de Hacienda del Primer Triunvirato. Diputado en la Asamblea del año 1813, que adoptó su poema como Himno Nacional. Secretario de Gobierno durante los gobiernos de Balcarce y Pueyrredón, fue catedrático de la Universidad de Buenos Aires y presi­dente de la Comisión Topográfica. Miembro de la Sociedad Literaria y como redactor de La Abeja Argentina, integró también la Academia de Me­dicina (1823) y la de Jurisprudencia.

Al ocurrir la renuncia de Rivadavia lo sucede en la Presi­dencia de la Nación, siendo por ello el segundo ciudadano que ha desempeñado el referido car­go en el país. Ministro de Relaciones Exterio­res, presidente del Superior Tribunal de Justicia de Buenos Aires, gobernador bonaerense des­pués de Caseros y, como tal, firmante del Acuer­do de San Nicolás. Afiliado el 17/9/1816 a la Logia Lautaro de la ciudad de Buenos Aires en las circunstancias que detalla su ilustre hijo.

El “Canto al trabajo” del doctor Vicente López y Planes fue adoptado en 1855 como himno masónico argentino y a partir de 1857 revistió carácter oficial en virtud de una resolución del doctor Miguel Valencia, Gran Maestre del Gran Oriente de la Confederación Argentina.

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Bernardino Rivadavia

(1780- 1845). Uno de los preclaros próceres argenti­nos. Ocupó importantes cargos, siendo el pri­mer ciudadano que ejerció el cargo de presiden­te de la República. Antilogista y antimasón en su juventud y opositor a la Logia Lautaro y sus componentes, en uno de sus viajes a Europa, probablemente en Inglaterra, se inició masón.

A su regreso, primero como ministro de Martín Rodríguez y después como presidente de la Re­pública (1826), fue brillante promotor de todo lo que podía significar liberalismo. Para sacar de manos de la curia la beneficencia pública, fundó la Sociedad de Beneficencia, cuya direc­ción confió a la dignidad moral de la mujer. Pro­movió la creación de escuelas, particularmente en el interior del país. Fomentó la fundación de entidades culturales y de periódicos de princi­pios y contenido liberales. Organizó el ejército. Defendió la soberanía nacional. Acometió la reforma eclesiástica, expropiando los bienes de la clerecía e imponiendo disciplina tanto al cle­ro regular como al secular. Estas reformas, las agrarias y las de carácter económico, que afec­taban intereses ancestrales, provocaron más de una reacción violenta contra él, ocasionando fi­nalmente su retiro de la jefatura del Estado y del escenario público. Dicho retiro marcó el prin­cipio de un período de crisis política y de atraso general, que dio oportunidad a la entronización de la tiranía rosista. Iniciado, como ya se ha di­cho, en Europa, actuó en la Argentina en las Logias Aurora y Estrella Sureña, y propició la fundación de la Logia Valeper.Actuó también en Brasil y Uruguay. En esta última nación ini­ció a su hijo, Joaquín, quien dejó una interesan­te síntesis de las actividades masónicas y luchas liberales de su progenitor.

Al cumplirse el cen­tenario del nacimiento de Rivadavia, la Maso­nería Argentina y demás instituciones liberales propiciaron un grandioso desfile cívico el 20 de mayo de 1880. Los masones desfilaron con sus estandartes al frente, de traje negro, corbata y guantes blancos, y escarapela celeste y blanca en el ojal. Fue, a lo que sabemos, la primera manifestación masónica de esa índole que hubo en el país. Por iniciativa de la Masonería se rea­lizaron los trabajos previos para la erección de un monumento a la memoria del “más grande hombre civil de los argentinos”, cuya piedra fun­damental se colocó en la Plaza de Mayo, pero, en razón de la oposición de la curia eclesiástica, finalmente fue levantado en Plaza Once.

 

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Bartolomé Mitre

(1821-1906). De las figuras más prestigiosas y polifacéticas de la historia argentina. Militar, poeta, periodista, his­toriador, numismático, legislador, gobernante, presidente de la Nación Argentina. Eminente laicista, en las columnas del diario La Nación, fundado por él, emprendió memorables campa­ñas en los años 1882 a 1884 en favor de la ense­ñanza laica. Como gobernante decretó la secularización de los cementerios. Según una versión había sido iniciado masón en Bolivia.

En 1857 la Logia Confraternidad Argentina N° 2 admite iniciar al doctor Ángel María Méndez “a propuesta del coronel Bartolomé. Mitre”. No obs­tante eso, según acta de la Logia Confraterni­dad Argentina N° 2, del 5/11/1858, de la que ya eran miembros su hermano Emilio y su cuñado Julio de Vedia, el V. Maestro anunció que “el coronel Bartolomé Mitre muy pronto sería miembro de nuestro taller”.Regularizado en los tres grados simbólicos en la ciudad de Buenos Aires, fue incorporado a la Logia Confraterni­dad Argentina N° 2. Asimismo fue miembro honorario de la Logia Unión del Plata N° 1. El sábado 21/7/1860 recibe el grado 33° del escocismo, siendo gobernador de Buenos Aires, juntamente con el presidente de la Nación, doc­tor Santiago Derqui, el ex presidente y goberna­dor de Entre Ríos, capitán general Justo José de Urquiza, el futuro presidente de la Nación ge­neral Domingo Faustino Sarmiento y el general Juan Andrés Gelly y Obes. El 28/10/1864 es proclamado Gran Protector y Conservador de la Orden Masónica en la República Argentina. El 9/6/1865 es proclamado Gran Comendador de Honor del Supremo Consejo grado 33° para la República Argentina.

El 22/8/Í892 se realiza en la Logia Unión N° 17 de Rosario un acto en cuyo transcurso se hace entrega a la misma de los ejemplares de la Historia de Belgrano y San Martín, que Mitre, con emotiva dedicatoria, des­tina a la biblioteca de la Logia. El 24/8/1893 el general Mitre asume el cargo de Gran Maestre de la Gran Logia de la Argentina, que desempe­ña por pocos meses. El 15/6/1901 la antes mendonada Logia Unión N° 17.a propuesta de don Juan Francisco de Larrechea. designa al general Mitre Miembro Honorario. El diploma, hecho en pergamino, y la medalla de oro mandada acu­ñar al efecto le son entregados por Larrechea, Guillermo Tallón y Norberto de Allende, en una ceremonia especial que tuvo lugar en la casa particular del patricio, el día de su natalicio. Al constituirse la Logia Mitre N° 184 de Villa Li­bertad (Entre Ríos), el 17/7/1903. el general acepta ser su Venerable Maestro de Honor.

Al ocurrir su fallecimiento, su amigo Alejandro Rosa (masón) organizó el museo Mitre, del que fue primer director. El 25/5/1921 la Masonería recordó el centenario de Mitre con una solemne tenida presidida por el Gran Maestre y en cuyo transcurso hicieron uso de la palabra el profesor Alejandro Sorondo y el académico y diputado nacional doctor J. C. Raffo de la Reta.

 

 

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Leandro N. Alem

(1842-1896). Doctor en jurisprudencia y legislador. Como militar, luchó en Cepeda, en Pavón y en la guerra del Paraguay. En 1872 fue nombrado relator del Superior Tribunal de Justicia de la provincia de Buenos Aires. Pero la faceta más interesante de su gran personalidad es la política. Después de actuar en el Partido Autonomista, con Aristobulo del Valle, fundó el Partido Republicano y en 1889 la Unión Cívica de la Juventud que, a su vez y por descisión partidaria, originó la Unión Cívica Radical, que él presidió. Solicitando el apoyo de muchos masones, fundó esta entidad política “para que fuera un partido de principios liberales y democráticos y no personalista”.

Fue reiteradamente propuesto y rechazado en la Logia Obediencia a la Ley N° 13, por ser considerado de carácter díscolo; finalmente, el 17 de octubre de 1871 lo iniciaron en la Logia Constancia N° 7, en la que ocupó la Veneratura de 1873 a 1874.
Miembro fundador y primer Orador de la Logia Docente (1881), en cuyo seno presentó a la iniciación a su sobrino Hipólito Yrigoyen.

En 1881 participó de la fundación del Centro Liberal de Buenos Aires cuya Comicion Directiva integró durante varios años. Durante la Gran Maestría de Sarmiento, él era Pro Gran Maestre, y el 10 de mayo de 1883 lo sucedió en el cargo, que ejerció dos años. El 11/7/1812 se le otorgó el grado 33°.

Encabezó la revolución de 1893 y, al fracasar, se refugió en el Templo Masónico de Rosario salvando la vida gracias a la intervención de la Orden.
Fue uno de los más brillantes oradores de su época pronunciando tanto en la legislatura bonaerense como en la Cámara de Diputados de la Nación algunos discursos memorables. En el Libro Registro del Cementerio de la Recoleta figura anotado su sepelio con el nombre “Leandro Natalio Alem”.

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José Ingenieros

(1877-1925). Una de las más admirables y esclarecidas figuras de la intelectualidad argentina. Doctorado en medici­na en 1900, se especializo en el campo de la Psi­cología, Psiquiatría y Criminología; Catedrático de Psicología Experimental y de Historia de la Filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y vicedecano de la misma; jefe de Clínica Médica en diversos hospitales; director del servicio de alienados; director del Instituto de Criminología; fundador del primer seminario de Filosofía de la Universidad; colaborador de numerosas revistas espe­cializadas; secretario de redacción de La Sema­na Médica; director de los archivos de Criminología, Medicina Legal y Psiquiatría; director de los Anales de la Sociedad de Psico­logía. etc.

Pero si bien es altamente meritoria la labor del doctor Ingenieros en los terrenos indi­cados, es aún mayor su mérito por haber sabido erigirse en maestro de las juventudes; A través de la cátedra, como profesor o como uno de los inspiradores del Movimiento Reformista de la Universidad, mediante su Revista de la Filoso­fía y de la empresa editorial La Cultura Argen­tina, que puso al alcance del público unas cien­to cincuenta obras de diversos autores argenti­nos a un precio popular, y por medio de sus obras La evolución de las ideas argentinas, Hacia una moral sin dogmas, Las doctrinas de Ameghino, Las fuerzas morales y otras de carácter filosófi­co e histórico-social, abrió nuevos horizontes a los jóvenes y al pensamiento argentino en gene­ral.

Sin lugar a dudas, ha sido uno de los gran­des maestros del pensamiento nacional y ame­ricano. Iniciado en la Logia Unión Italiana Pri­mera N° 90 el 5 de agosto de 1898, de la que era Loweton desde el 22 de agosto de 1888 por ser hijo de masón, ocupó diversos cargos en la mis­ma. En 1901  fue Gran Hospitalario. Colaboró con su padre, don Salvador Ingenieros, en la re­dacción de la Revista Masónica, que apareció hasta 1904. A partir de ese año, esta publicación optó por el nombre de Cadena de Unión y con­tinuó contando con la colaboración del doctor Ingenieros durante varios lustros. Ferviente de­fensor de los principios liberales, difundió estas ideas a través de toda su obra literaria y científi­ca. Junto con su padre publicó una breve histo­ria de la Masonería y dos interesantes obras ex­plicativas de la filosofía y fines de la institución.

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Clasificación y Tipología Masónica

Al acercarse a la realidad masónica, muchas personas experimentan una gran confusión al constatar la existencia de distintos tipos de masonería, más o menos alejados entre sí y la dificultad de situar estos tipos y las características particulares que los definen. Existen distintas propuestas clasificatorias, algunas de las cuales parecen incompletas o bien interesadas o basadas en experiencias subjetivas.

La clasificación de los tipos de masonerías existentes que  parecen más completas se basa en su posición respecto a cuatro ejes principales: Su origen, su legitimidad, su configuración y sus intereses.

A) Según su origen histórico:

Las distintas obediencias y ritos masónicos han sido creadas en contextos históricos, geográficos y por personas o grupos de personas que perseguían con ello fines totalmente distintos. Así, en torno a este parámetro pueden definirse las siguientes tipologías:

  1. Masonería Operativa: Gremios de constructores cuyo fin es la instrucción en el arte de la construcción y la defensa de los intereses gremiales. Ejemplo histórico: Logia de York y las Constituciones Góticas. Ejemplo actual: el Compañerismo Francés.
  2. Masonería Simbólica de los “Modernos”: Masonería especulativa de subrayado carácter filosófico y filantrópico. Basada en la primera Constitución de Anderson de 1723 e influenciada por los ideales de la Ilustración, pese a haber nacido en Inglaterra, perdurará en parte en los Estados Unidos pero sobre todo en Francia en torno al Rito Moderno Francés. Ejemplo histórico: La primera Gran Logia de Londres. Ejemplo actual: Obediencias y Logias que practican el Rito Francés.
  3. Masonería Simbólica de los “Antiguos”: Masonería especulativa de carácter filosófico y espiritual. Basada en la Constitución denominada Ahiman Rezon y posteriormente, en la modificación de las Constituciones de Anderson a partir de la unión en Inglaterra de la facción de masones católicos irlandeses que se autodenominaron los “antiguos” con los “modernos”. Con la variante continental de influencia católico escocesa. Ejemplo histórico: La Gran Logia Unida de Inglaterra. Ejemplo actual: Obediencias y Logias que practican el Rito Escocés Antiguo y Aceptado.
  4. Paramasonería: Organizaciones y Logias constituidas para grupos y fines específicos de tipo político u otros. Pueden incluir o no alguna práctica ritual. Ejemplo histórico: Las Logias Lautarias. Ejemplo actual: La Orden de Orange o las Logias B’nai B’rith.

B) Según su legitimidad:

Como orden iniciática, la masonería transmite sus ritos a través de la Iniciación masónica. Esta iniciación ha podido darse en el marco de una estructura y por masones legitimados para conferirla o, a contrario, haber sido recibida en el contexto de un marco o por personas no autorizadas para ello (por ejemplo por no haber sido iniciadas ellas mismas en un marco autorizado o por no tener el grado correspondiente). La necesidad de esta legitimidad de origen se extiende igualmente a las organizaciones masónicas que en el momento de ser constituidas deben contar con el reconocimiento de alguna otra organización legítimamente constituida. En función de este parámetro existen dos tipos de masonería.

  1. 1. Masonería Regular. Ejemplos actuales: Gran Oriente de Francia – Gran Logia de España
  2. 2. Masonería Irregular . Ejemplo actual: Orden Rojista

C) Según su configuración:

Existen en determinados tipos masónicos límites establecidos y/o condiciones exigidas para la admisión de miembros o para dispensarles el reconocimiento fraternal que afrentan, muy especialmente, a la admisión de mujeres, de personas de determinadas razas o a la condición sobre determinadas creencias. Siguiendo este parámetro podemos encontrar:

  1. Masonería liberal: Logias y Obediencias que si bien pueden estar configuradas ellas mismas como mixtas, masculinas o femeninas, reconocen y admiten la visita de los masones y masonas regulares de cualquier género. Ejemplo actual: El Derecho Humano, Gran Logia Simbólica Española, Gran Oriente de Francia, Gran Logia Femenina de Francia.
  2. Masonería tradicionalista o conservadora: Logias y Obediencias masculinas que no reconocen la regularidad de la iniciación femenina y/o que no permiten la participación de mujeres masonas en sus trabajos. Ejemplo actual, Gran Logia de Francia, Gran Logia de España.
  3. Masonería dogmática: Logias y Obediencias que ponen como condición para la admisión de sus miembros afirmar cualquier tipo de creencia metafísica y/o que rechazan reconocer fraternalmente a aquellas que admiten ateos, no trabajan en presencia de un Libro considerado Sagrado o no dedican sus trabajos a la Gloria del Gran Arquitecto del Universo. Ejemplo actual:  Gran Priorato de Hispania, Gran Logia de España.
  4. Masonería adogmática: Logias y Obediencias que rechazan cualquier afirmación dogmática y promulgan la libertad absoluta de conciencia de sus miembros no estableciendo ninguna condición para su admisión relacionada con sus creencias metafísicas. Ejemplo actual: Gran Oriente de Francia.
  5. Masonería Prince Hall: Logias y Obediencias formadas sólo por varones de raza negra. Ejemplo actual: Grandes Logias Prince Hall de los Estados Unidos de Norteamérica.

D) Según sus intereses:

Se refiere al carácter general que dan las Logias y Obediencia a sus fines y objetivos, los medios que se plantean para lograrlos, la dinámica de sus trabajos, el sentido que le dan a los ritos y los temas de reflexión, podemos destacar tres grandes tipos masónicos:

  1. Masonería esotérica: Logias y Obediencias que ponen el acento de sus intereses en la introspección individual. El rito, el simbolismo y el camino iniciático se entiende como un proceso mágico/espiritual. Existe una frecuente imbricación con otras escuelas mistéricas (rosacruces, templarios, cábala). Existe una inhibición o cuando no una prohibición y un rechazo hacia el debate sociopolítico en las Logias, lo que se considera o irregular o profanante. Ejemplo actual: Gran Priorato de Hispania, Logias y Obediencias que practican el Rito de Memphis Mizraim, Gran Logia de España (Logias escocesas)
  2. Masonería filantrópica: Logias y Obediencias que ponen el acento en los aspectos convivenciales, en el beneficio mutuo y en la acción benéfica mediante  actos sociales de caridad o solidaridad. Los aspectos rituales son simplificados y los debates y la acción sociopolítica descartada. Ejemplo actual: Gran Logia de España (Logias de emulación), Gran Logia Unida de Inglaterra, Grandes Logias de los EE.UU.
  3. Masonería de compromiso: Logias y Obediencias que ponen el acento de sus intereses en la mejora intelectual y social de la humanidad bajo una concepción filosófica republicana (Democrática y Laica). El rito, el simbolismo y el camino iniciático se entiende como un medio de ordenamiento y transmisión que es interpretado racionalmente. A las medidas de solidaridad con los desfavorecidos, se suman los debates sociopolíticos que son propiciados y tienen un fin de transformación social sobre las premisas de la libertad, la igualdad y la solidaridad. Ejemplo actual: Gran Oriente de Francia.

Es importante tener en cuenta que esta clasificación se refiere a características que en su máxima expresión pueden ser constitutivas de una concepción masónica específica, lo cual no quiere decir que sean características absolutas, carentes de toda graduación o permeabilidad entre ellas. Por ejemplo, muchas Obediencias son hasta cierto punto esotéricas o hasta cierto punto sociales, y dentro de otras muchas, según el rito que practiquen, sus logias podrían ser clasificadas dentro de uno u otro epígrafe, pero se trata aquí de clasificar diferencias significativas que en algunos casos llegan a configurar un tipo determinado y peculiar de masonería.

Por otro lado, y para huir de una casuística que además de ofrecer infinitas combinaciones y gradaciones entre unas y otras categorías, puede mostrarse esquiva para cualquier clasificación (por ejemplo logias con una importante manifestación política pública en Obediencias que prohíben el debate político, o Logias que formalmente no admiten la regularidad masónica femenina pero que mantienen relaciones “oficiosas” con Logias femeninas), a la hora de clasificar, ser formalista y tener en cuenta el posicionamiento que se deriva de las propias declaraciones de principios, normas y reglamentos, de las distintas Obediencias y Logias.

 

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Manuel Belgrano

(1770-1820). Después de realizar sus estudios en la península Ibérica, al ser designado secretario del Consulado en 1794 regresa a su ciudad natal, Buenos Aires. Emprende la ejecución de una serie de iniciativas progresistas, como la creación de las Escuelas de Comercio, de Náutica y de Dibujo, que encuentran gran resistencia entre los retrógrados pese a ponerlas precautoriamente bajo la advocación de diversos santos.

Fue uno de los primeros en las acciones prerrevolucionarias y participó activamente en los acontecimientos de Mayo de 1810, actuando como vocal de la Primera Junta de Gobierno. Al frente de contingentes militares, llevó la revolución al interior del país hasta el Paraguay y el Alto Perú, alcanzando el grado de general por sus brillantes victorias de Tucumán y Salta, de las primeras de las armas patrias.

El 27 de febrero de 1812 enarboló por vez primera la que sería la enseña Argentina. Junto a Rivadavia es enviado al exterior en misión diplomática. En 1813, con la ayuda del doctor Redhead, tradujo e hizo publicar con un prólogo la “Despedida de Washington”, como ejemplo de cómo ha de constituirse una nación libre e independiente. San Martín y él son los que más influyeron para que el Congreso de Tucumán en 1816, declarara la independencia Argentina. Por la prioridad y decisiva importancia de sus hechos, es figura primigenia y una de las más brillantes de la historia Argentina.

Iniciado en la Logia Independencia, de Buenos Aires, a fines del siglo XVIII, integró también la “Sociedad de los Siete”. Según Zapiola había sido miembro de la Logia Lautaro de Buenos Aires. En el Ejército del Norte bajo su mando, funcionó una Logia por él presidida. Asimismo fue miembro y V. Maestro de la Logia Argentina de la ciudad de Tucumán, posteriormente denominada Logia Unidad Argentina. En la Historia de la Nación Argentina, editada por la Academia Nacional de la Historia en 1939, Vol. V. Primera Sección, páginas 409-11, se afirma que fue San Martín el fundador de la Logia de Tucumán y de la del Ejército del Norte, “en donde Belgrano y otros quedaron iniciados”.

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