IX Congreso Nacional del Simbolismo.
13 al 15 de Mayo de 2.005 - Hotel Quirinale Colón,
Entre Ríos.
Carta de Colón
La post-modernidad implica el abandono del compromiso
personal en relación a los valores convencionales. En razón
de ello, nada ni nadie puede presumir la posesión de la verdad
absoluta, lo que implica el dramático triunfo del subjetivismo
sobre la experiencia cotidiana de los valores habitualmente aceptados
por la sociedad. Sin embargo, de la post-modernidad surgen cuestionamientos
a ciertos dogmas reconocidos históricamente cuya crítica
contribuye a clarificar las pautas del pensamiento en las condiciones
de la nueva sociedad. Cierto es que los dogmas han actuado como factores
limitantes del libre pensamiento y la realización personal. No
obstante lo cual superarlos impone el ejercicio de una libertad responsable,
actitud únicamente posible en el marco formativo de una educación
instrumentada con el fin de construir los valores que convierten a un
pueblo en una verdadera comunidad de ideas, principios y objetivos. Del
mismo modo que la Masonería Argentina ha avanzado en su permanente
compromiso con la educación como medio ineludible en la formación
de un ser humano libre, este Congreso ha coincidido en abordar las necesidades
objetivas de las sociedades emergentes en el ámbito del Mercosur.
En este sentido nos enfrentamos al desafío de encontrar marcos
normativos que reglamenten la natural integración que se viene
desarrollando en las áreas de frontera desde hace tiempo. Ha llegado
la oportunidad de conformar un Foro Masónico para la Cultura y
la Educación en el Mercosur que, aunando y compartiendo las experiencias
de los Hermanos Masones, aporte las herramientas que –en ese plano–
derriben las últimas barreras que impiden la construcción
de un destino común. En nuestro caso particular enfrentamos la
dura tarea de reconstruir los valores de la nacionalidad, colocando balizas
que –cual brújula moral– marquen el camino hacia el
futuro. Sólo así nos encontraremos en las condiciones ideales
para el ejercicio del Honor.
Esta conclusión nos exige a los Masones el decidido involucramiento
en las acciones sociales y políticas que sirvan al bien común.
Con Honor. Sin renunciar en ningún momento al mensaje y la práctica
de las virtudes masónicas, a riesgo de convertirnos en vectores
de ideologías políticas partidistas y – como tales–
excluyentes. ¿Por qué el Honor? El ejercicio del poder está
condicionado por la virtud del Honor, puesto que el poder sin Honor sólo
puede asegurarnos el endurecimiento, el egoísmo, el enriquecimiento
ilícito, el uso indebido de las atribuciones, la nefasta prebenda
y el veneno de la corrupción. Sólo un profundo sentido del
Honor nos hará capaces de construir un país honorable, condición
indispensable para alcanzar el objetivo de cada generación: la
construcción de un legado digno a nuestros hijos que marque con
el ejemplo qué clase de hombres fuimos y hasta dónde pudimos
alcanzar la meta de nuestras aspiraciones. Una ética de valores,
fundada en la conciencia personal y en la solidaridad social.
